Aborto espontáneo

Mar 3 de Abr de 2018

El aborto es espontáneo cuando la pérdida del feto se realiza de forma natural, sin ninguna intervención. La mayoría ocurre durante el primer trimestre de embarazo ya que es el momento más delicado de toda la gestación, incluso a veces sin llegar a ser conscientes del embarazo.

Se calcula que entre un 8-15%  de los embarazos que se detectan terminan en abortos espontáneos.

Causas del aborto espontáneo

En muchas ocasiones no se sabrá realmente por qué se ha producido el aborto, pero existen diferentes causas que pueden aumentar el riesgo de sufrir un aborto espontáneo:

  • Cuando el feto presenta alguna alteración cromosómica. Se considera que es el origen del 50% de todos los abortos espontáneos. Las anomalías cromosómicas son más comunes según se va aumentando la edad.
  • Por insuficiencia de progesterona que es producida por el cuerpo lúteo. Esto tiene fácil tratamiento.
  • Algunas enfermedades que presenta la mujer embarazada pueden aumentar el riesgo de sufrir un aborto espontáneo.
  • Un traumatismo grave o infección muy severa en la gestante puede también producir un aumento del riesgo de aborto espontáneo. Algunas infecciones durante la gestación también pueden aumentar su riesgo, como las infecciones por CMV, Micoplasmas, Chlamydias, sífilis, listeriosis, etc.
  • Las causas inmunológicas son la causa más frecuente de abortos de repetición. La mayoría se trata de una incompatibilidad de la madre y el embrión, de tal manera que el cuerpo de la madre produce anticuerpos frente al embrión.
  • Las alteraciones congénitas del útero, es decir, desde el nacimiento, como un útero tabicado, la incompetencia cervical uterina, etc.

Cuáles son los tratamientos del aborto espontáneo

El tratamiento tradicional posterior al aborto espontáneo ha sido la realización de una cirugía (legrado) para extraer del útero cualquier tejido restante del embarazo. Sin embargo, se ha indicado que los tratamientos médicos farmacológicos o el tratamiento expectante también son efectivos, seguros y aceptables. El equipo obstétrico ofrecerá las posibilidades atendiendo a cada caso concreto siendo la elección final decisión de la mujer.

  • El tratamiento quirúrgico debe ser indicado ante circunstancias específicas que incluyen:
    • Hemorragia intensa y persistente.
    • Evidencia de tejidos retenidos infectados.
    • Contraindicación para el tratamiento médico.
    • Sospecha de enfermedad trofoblástica gestacional (mola).
  • En el caso de que la completa expulsión sea utilizando fármacos, generalmente el Misoprostol intravaginal, se habla de tratamiento médico o farmacológico. Tras la administración de prostaglandinas (misoprostol) se observa una clínica parecida a la producida por la expulsión espontánea del aborto, que incluye dolor abdominal tipo cólico y sangrado similar a una menstruación, pero más prolongada en el tiempo. Este sangrado ocurre durante un promedio de 9 días, aunque en casos infrecuentes puede llegar a los 45 días. Si la mujer se encuentra clínicamente bien, ni la hemorragia prolongada ni la presencia excesiva de tejido en el útero (detectado por ecografía) son una indicación para una intervención quirúrgica. El fracaso del tratamiento médico requerirá un legrado uterino.
  • Las últimas tendencias se orientan a esperar a la evacuación espontánea del útero sin utilizar fármacos ni procedimientos quirúrgicos, es decir, tener un manejo expectante. La bibliografía disponible indica que la eficacia del manejo expectante oscila entre el 25-80%, porcentajes que dependen de la edad gestacional, tipo de aborto o tiempo que tarda en ser eficaz el tratamiento expectante. En casos de abortos incompletos el porcentaje de éxito alcanza el 80-94%.

 

 

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