Cólico del lactante

Mie 14 de Mar de 2018

El cólico del lactante es un llanto irritable e incontrolable de un bebé sano y bien alimentado que desaparece entre los 3 y 4 meses de vida, afectando entre un 15 a un 40% de todos los recién nacidos. No es una enfermedad, sino que incluso se ha considerado una variante de la normalidad. Es un proceso benigno y desaparece sin tratamiento.

Las características del llanto son:

  • Llanto intenso que no cede con las atenciones de los padres.
  • De inicio súbito.
  • Sobre todo, por la tarde-noche.
  • Duración de más de 3 horas, al menos 3 días a la semana.
  • Desde los 15 días de vida hasta los 4 meses aproximadamente.
  • No relacionado con la alimentación ni con ninguna actividad.
  • Acompañado de enrojecimiento facial, flexión y extensión de las piernas y abdomen distendido.
  • Ningún otro síntoma añadido:
    • No presenta fiebre.
    • Las deposiciones no son diferentes a las normales ni en aspecto ni en número.
    • No se acompaña de vómitos. 

Causas del cólico del lactante

No se conoce realmente la causa inicial del cólico del lactante, pero sí los factores que lo favorecen:

  • Factores psicológicos y sociales:
    • Padres primerizos (se ha comprobado que es más frecuente en el primer hijo).
    • Ansiedad ante el llanto del bebé.
    • No tener una rutina diaria.
    • Excesiva estimulación del bebé.
    • Estrés familiar.
    • Depresión postparto.
  • Hipersensibilidad del bebé ante determinados estímulos.
  • Inmadurez del aparato digestivo:
    • Dificultad para expulsar los gases.
    • Aumento de motilidad intestinal generando cólicos dolorosos.
    • Alteraciones de la flora intestinal.
  • Estreñimiento.
  • Técnicas de alimentación:
    • Subalimentación.
    • Sobrealimentación.
    • Tragar aire con las tomas.
  • Tabaquismo materno durante el embarazo.

¿Qué hacer ante un cólico del lactante?

No tiene un tratamiento específico y ningún fármaco ha demostrado científicamente ser eficaz, pero hay diferentes pautas que hacen que mejore:

  • Lo primero ser conscientes de que es un trastorno benigno y que desaparecerá solo.
  • Seguir unas rutinas diarias.
  • Evitar la sobreestimulación.
  • Comprobar que el niño no tiene hambre, frío, calor y que está limpio.
  • Tras las tomas, ayudarle a eliminar los gases.
  • Si está con lactancia materna, vaciar un pecho antes de empezar con el otro.
  • Transmitirle tranquilidad en un ambiente tranquilo y temperatura agradable (22-24ºC).
  • Buscar la posición en la que se encuentre más tranquilo:
    • Cogiéndole en brazos.
    • Balanceándole suavemente.
    • Acunándole.
  • Realizarle un suave masaje en la espalda o en el abdomen. Otra pauta es flexionar una de sus piernas sobre su barriguita y extender la otra, manteniéndole en esa postura 1 minuto. Luego realizarlo con la otra pierna otro minuto. Y después con las dos piernas flexionadas cuidadosamente sobre la barriguita del bebé otro minuto.
  • Baño a una temperatura entre 36-37ºC.
  • Paseos en el cochecito o en el coche.
  • Música suave.
  • Repartir el tiempo de cuidado del bebé con otros miembros de la familia.

¿Qué tenemos que evitar?

  • El llanto de un bebé con cólico del lactante puede ser tan intenso y continuo que llega a alterar la vida familiar por falta de descanso y por la preocupación que conlleva. Sobre todo es importante mantener la calma y evitar coger al bebé cuando se esté alterado o durante discusiones. Se corre el peligro del síndrome del bebé sacudido. Pida ayuda a su pareja o a algún familiar cuando la situación le supere.
  • Evitar dar al bebé medicamentos, productos de parafarmacia o de herbolario sin consultar con su pediatra. Un ejemplo de posible intoxicación grave es el anís estrellado administrado en exceso.

¿Cuándo acudir al pediatra?

Ante cualquier duda de la salud del bebé hay que consultarla con su pediatra, sobre todo si presenta uno de estos signos de alerta:

  • Mal estar general.
  • Fiebre.
  • Ganancia de peso reducida o nula.
  • Dificultad en la respiración.
  • Somnolencia.
  • Convulsiones.
  • Diarrea.
  • Vómitos frecuentes no relacionados con la toma (diferenciar de las regurgitaciones).
  • Si se presenta en los primeros días de vida o dura más de 4 meses.
  • Si genera mucha angustia en la familia.

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