Establecer que son un niño o una niña. Sin embargo, mientras juegan pueden simular que son del otro género.
Sentir mucha curiosidad por las diferencias corporales y jugar voluntariamente a juegos, relacionados con la sexualidad, con amigos o hermanos que sean afines en edad y nivel de desarrollo sexual, siempre desde el punto de vista de un niño, como curiosidad y juego.
Sentir cada vez más curiosidad por sus cuerpos. Al saber que se sienten bien cuando tocan sus genitales, pueden empezar a masturbarse estimulándose a sí mismos con la mano o frotándose con un muñeco de peluche, lo que puede o no provocar un orgasmo que son diferentes a los del adulto. Las connotaciones sensuales de la sexualidad es algo de adultos, ellos no las tienen, es más básico que todo eso.
Expresar interés por las palabras relacionadas con comportamientos en el baño, mostrar curiosidad sobre la forma en que los hombres y las mujeres usan el inodoro y empezar a hacer preguntas sobre la sexualidad, como “¿de dónde vienen los niños?”.
Los padres pueden…
Darle muñecas anatómicamente correctas para ayudar a entender que las niñas y los niños tienen muchas partes de sus cuerpos iguales y algunas diferentes.
Si encuentra a un niño o niña en pleno juego sexual con otro niño o niña, con amabilidad debe preguntarles qué estaban haciendo para que pueda comprender la situación desde su punto de vista. Es importante que el adulto abandone la perspectiva adulta y que entienda el comportamiento desde el punto de vista de los niños, que está motivado por la curiosidad.
Los padres y madres pueden explicar que el pene, la vulva, los glúteos, etc., se consideran privados y que nadie debe tocar sus “partes privadas” excepto por razones de salud o para limpiarlos.
Explicar en un tono calmado y de forma sencilla, que tocar los genitales puede hacerle sentir bien, pero que se debe hacer en un lugar privado.
Leer con sus hijos libros sobre sexualidad adecuados para su edad, a fin de ayudarlos a cimentar las bases de una sexualidad sana.
Seguir dando ejemplo de conducta adecuada y compartir mensajes positivos sobre el género y otros aspectos de la sexualidad que pueden surgir.
Usar el nombre correcto para nombrar las partes del cuerpo, incluso los genitales.
Dar seguimiento a las preguntas de los niños/as de una manera adecuada para su edad, haciéndoles preguntas como “¿qué piensas?”.