Los juguetes forman parte del aprendizaje, el ocio y el desarrollo de niños y niñas. Aunque la gran mayoría de los juguetes que se comercializan legalmente en la Unión Europea cumplen con los requisitos de seguridad exigidos por la normativa, regularmente los organismos públicos de consumo recuerdan la importancia de realizar una compra informada y prestar atención al etiquetado antes de adquirir cualquier producto.
Una sencilla revisión de la información que acompaña al juguete puede ayudar a identificar productos más seguros y adecuados para la edad y las capacidades de los menores que van a utilizarlo. Además, esta información resulta fundamental para poder localizar un producto en caso de alerta, retirada del mercado o incidencia relacionada con su seguridad.
La importancia del etiquetado
Desde el Instituto de Consumo de Extremadura recordamos que las etiquetas constituyen una fuente esencial de información para las personas consumidoras. Antes de efectuar la compra, conviene leer detenidamente todos los datos que figuran en el envase o en el propio juguete, ya que permiten conocer aspectos tan importantes como la edad recomendada, las advertencias de seguridad, las instrucciones de uso o la identificación de la empresa responsable del producto.
El etiquetado no solo informa sobre el uso correcto del juguete, sino que también facilita la trazabilidad del producto y permite a las autoridades y a las personas consumidoras actuar con mayor rapidez en caso de que se detecte algún riesgo para la seguridad.
Cinco comprobaciones básicas antes de comprar un juguete
- Verificar que incorpora el marcado CE
Uno de los primeros aspectos que debe revisarse es la presencia del marcado CE. Este símbolo indica que el fabricante declara que el producto cumple los requisitos de seguridad establecidos por la normativa europea aplicable. Debe figurar de forma visible, legible e indeleble en el juguete, su etiquetado o su embalaje.
La comprobación del marcado CE es un paso fundamental para identificar productos que han sido comercializados conforme a las exigencias de seguridad de la Unión Europea.
- Comprobar que el producto está claramente identificado
Es recomendable que el juguete disponga de elementos que permitan identificarlo correctamente, como números de lote, referencias, modelos o códigos de barras. Esta información facilita la localización del producto si se produce una alerta de seguridad o una retirada del mercado.
Asimismo, una identificación clara del producto contribuye a mejorar su trazabilidad y facilita las posibles reclamaciones o consultas relacionadas con su uso.
- Revisar los datos del fabricante, importador o distribuidor
La etiqueta debe permitir conocer quién es la empresa responsable del producto. Se recomienda comprobar que figure el nombre o razón social de la empresa y una dirección de contacto del fabricante, importador o distribuidor.
Esta información resulta especialmente importante para poder identificar al responsable económico del juguete y dirigir consultas, reclamaciones o comunicaciones relacionadas con posibles incidencias.
- Leer las instrucciones y advertencias de seguridad
Antes de la compra conviene verificar que el juguete incorpora instrucciones de uso y advertencias de seguridad redactadas de forma clara y comprensible. Además, esta información debe encontrarse disponible en la lengua correspondiente al país donde se comercializa el producto.
Las advertencias permiten conocer los posibles riesgos asociados al uso del juguete y las precauciones que deben adoptarse para evitar accidentes. Por ello, se aconseja leer detenidamente toda esta información antes de poner el producto a disposición del menor.
- Respetar la edad recomendada
La edad recomendada constituye uno de los datos más importantes del etiquetado. Se recomienda elegir siempre juguetes adecuados a la edad y al nivel de desarrollo del niño o la niña que vaya a utilizarlos.
Las advertencias relacionadas con la edad pueden informar sobre riesgos específicos, como la presencia de piezas pequeñas, cuerdas o elementos que podrían resultar inadecuados para determinados grupos de edad. Por este motivo, no deben interpretarse como una mera orientación comercial, sino como una información relevante para la seguridad.
En definitiva, una compra responsable contribuye a una mayor seguridad, una correcta lectura del etiquetado es una de las herramientas más eficaces para prevenir riesgos y favorecer un uso seguro de los juguetes.









