Aspectos según una persona consumidora
Para una persona consumidora, «Internet Segura» es aquella en la que puede participar digitalmente con tranquilidad, confianza y control, sabiendo que su información, su dinero y su bienestar están protegidos frente a riesgos tecnológicos y prácticas abusivas.
La noción de Internet Segura se ha ido consolidando conforme la vida cotidiana y el consumo digital se han vuelto más complejos. Como señalan diversas investigaciones, la seguridad digital comprende un conjunto de prácticas, tecnologías y normas orientadas a proteger a las personas frente a riesgos como el fraude, el robo de identidad, el malware, la manipulación informativa y la exposición a contenidos dañinos.
Desde la perspectiva de una persona consumidora, la seguridad en Internet no se limita únicamente a evitar amenazas técnicas, sino que incluye también aspectos sociales, éticos y de confianza en los servicios digitales que utiliza.
La seguridad digital podría definirse como el conjunto de medidas que protegen dispositivos, datos y comunicaciones en entornos interconectados. La seguridad digital incluye principios como la confidencialidad, integridad, disponibilidad y protección de datos personales. Estos conceptos se articulan mediante políticas, herramientas y mecanismos diseñados para salvaguardar la información frente a amenazas internas y externas.
Asimismo, se ha observado un crecimiento sostenido de la producción científica en torno a la seguridad digital, la ciberseguridad y el comportamiento digital, lo que evidencia la necesidad de investigación continua a medida que los riesgos evolucionan.
La protección de datos personales es uno de los pilares más importantes para una Internet Segura. Según estudios especializados, la protección de datos comprende principios como la transparencia, minimización de datos, seguridad y licitud en el tratamiento de información personal. Estos principios fundamentan normativas clave como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la LOPDGDD en España.
Para una persona consumidora, estos mecanismos proporcionan garantías sobre el uso adecuado de su información y contribuyen a generar confianza en plataformas y servicios digitales.
Entre los riesgos principales que afectan a las personas consumidoras se encuentran:
– Suplantación de identidad
– Fraude electrónico
– Estafas mediante mensajes falsos
– Robo de datos
– Manipulación de la información (fake news, publicidad engañosa)
El concepto de Internet Segura no es solo técnico. También incluye la percepción subjetiva de bienestar y confianza de la persona consumidora. La percepción de riesgo afecta el comportamiento digital, especialmente en jóvenes y consumidores no especializados. Los usuarios suelen sentirse vulnerables ante amenazas como el ciberacoso, la desinformación o la exposición a contenidos inapropiados.
En este sentido, la alfabetización digital y la educación en seguridad se convierten en herramientas esenciales para que el consumidor:
– tome decisiones informadas,
– reduzca su exposición al riesgo,
– y pueda ejercer control sobre su vida digital.
Desde el Consorcio Extremeño de Información al Consumidor recomendamos, a través de campañas de información y nuestros programas formativos, fortalecer la alfabetización digital como estrategia primordial para fomentar una Internet Segura. Esto implica:
– crear contraseñas seguras,
– conocer los riesgos de redes públicas,
– utilizar herramientas como VPN,
– reconocer prácticas fraudulentas,
– verificar la autenticidad de fuentes,
– y comprender el uso de la información en plataformas digitales.
Proyectos como “Yo en el cole, tú en casa” o la “Red Senior de Consumo” detallan recomendaciones accesibles para que cualquier persona pueda aplicar medidas básicas de protección y comprender los conceptos clave sin necesidad de convertirse en experta.
En resumen, una Internet Segura desde la perspectiva de una persona consumidora implica:
– Protección de datos y privacidad como eje central
– Garantías frente a riesgos técnicos y sociales
– Prácticas de alfabetización digital accesibles y continuas
– Confianza en la relación con empresas y plataformas
– Un entorno que combine tecnología, regulación, ética y educación
Solicita asesoramiento: Acude a una oficina del Consorcio Extremeño de Información al Consumidor. Consúltanos y presenta reclamación o denuncia si procede.













