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Salud Extremadura - Periódico del Servicio Extremeño de Salud Número 71 - Hemeroteca.
Junta de Extremadura - Consejería de Sanidad y Políticas Sociales

Opinión

Despedida a Juan Francisco Flores, "El Burgui"

14/02/2014
Fernando Fuentes Izquierdo
Enfermero, Hospital de Llerena

Juan Francisco Flores
Juan Francisco Flores

El Burgui llegó a nuestra Área de Salud a mediados de los 80, comenzando su actividad en Atención Primaria, en Fuente del Arco.

Tras varios años como “practicante”, pasó a ser ATS en Atención Especializada, en primer lugar en la planta de Pediatría del Hospital de Llerena, y después en Medicina Interna, donde desarrolló su breve carrera asistencial, ya que como todos sabemos, la mayor parte de su trayectoria profesional la dedicó a luchar por los derechos de los trabajadores en el sindicato Comisiones Obreras.

Yo recuerdo todavía el día en que llegó a la planta de Medicina, un tío de aspecto recio pero agradable, con barba cerrada, pelo un poco largo, que daba cierto aire al Che Guevara, o a Sandokan, como le llamaba todavía en algunas ocasiones su amigo el Lurdo.

Se presentó a la supervisora, Reyes Sánchez, y a los que estábamos allí, y dijo “yo soy Kiko”, que es como lo llaman en Burguillos, "pero aquí to el mundo me conoce como El Burgui”. Enseguida se puso al día de toda la dinámica de la planta, tarea harto difícil, sobre todo viniendo de Atención Primaria donde el trabajo es totalmente distinto.

Enseguida entabló amistad con todos los compañeros. Con Sili hizo buenas migas debido a su afición compartida por el cante; con frecuencia, si coincidían haciendo los encamaos, le cantaban alguna bulería o fandanguillo a los pacientes. “Esto cura más los pacientes que tanto put... mandokef o tamin”, decía.

Y la verdad es que transmitía esa alegría que llevaba innata a todo el mundo, a los compañeros y a los pacientes, y hacía más llevadera la jornada a los unos y más liviana la enfermedad a los otros. Era un enfermero muy querido por sus compañeros y pacientes, servicial, alegre, dicharachero, cariñoso, buen profesional, en fin que me quedo sin calificativos para seguir describiendo su personalidad.

Posteriormente, dejó la asistencia para dedicarse a la labor sindical, para defender los derechos de los trabajadores, y doy fe de ello, pues como él decía, yo estaba en el otro bando, pero no por eso perdimos la amistad, y mirad que tuvimos reyertas en las reuniones de la Junta de Personal, en el despacho e incluso tomando copas salían en muchas ocasiones los temas laborales a relucir.

Como sindicalista era una persona tozuda pero razonable, buen negociador, que no daba nada por perdido pero sabía cuándo tenía que ceder, defendía los derechos de los trabajadores pero nunca olvidó los derechos de los pacientes.

Fue un defensor a ultranza de la sanidad pública y del Hospital de Llerena, tan es así que cuando el grupo Pascual abrió el Hospital de Zafra, fue uno de los creadores de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública y del Hospital de Llerena, siendo presidente de la misma.

Y esa batalla se ganó, y él fue uno de los que la ganaron, a base de movilizaciones que ahora están tan en boga.

Y el hospital de Zafra se cerró y se volvió a abrir como público. Y el Hospital de Llerena se amplió y se quedó como hospital de referencia del Área.

Como amigo, Kiko para los de Burguillos, Paco para nosotros, “Burgui” para otros, eras una persona excepcional, entrañable, leal, noble, servicial, estabas siempre dispuesto a echarnos una mano en lo que hiciera falta.

Tenías amigos en todos los sitios, pero amigos reales y no virtuales como los del Facebook.

Eras un personaje popular, conocido en todos los pueblos de la “reonda”, que se llevaba bien con todo el mundo.

Para nosotros, los amigos más allegados de aquí de Llerena, ha sido una gran pérdida, pero siempre nos quedarán en el recuerdo los innumerables ratos que hemos echado en el campo, con esas paellas o calderetas que nos preparabas, que además de lo deliciosas que estaban era con el arte que las hacías.

Porque eso era otra de las cualidades que tenías, tenías arte para todo, para la cocina, para el cante, para el baile, tocabas las palmas como nadie. Incluso estos últimos años te montaste un taller en casa y te dedicaste a la restauración de muebles, y la verdad como si lo hubieras hecho toda la vida.

De cante flamenco y de toros, tus dos grandes pasiones, entendías como nadie: ¿Esto qué es, Paco? “Eso es una alegría de Cai, coño, no ves que toas empieza por el tirititran...”.

Otra de las batallas que ganaste fue la del alcohol, además sin ayuda de psicólogos, sin medicación y sin nada, echándole cojones como decía él. Cuando viste que te estaba afectando a la salud y jodiendo la vida, de la noche a la mañana lo dejaste y no volviste más a probarlo hasta esta Nochevieja que te tomaste un par de copas de vino, creemos que, más que para celebrar el Año Nuevo, para despedirte, pues ya sabías que la batalla principal de tu vida la tenías perdida.

Y aunque luchaste con todas sus fuerzas contra esa maldita enfermedad, y la llevaste con fuerza y coraje hasta el último momento, como si no fuera contigo, al final te acabo derrotando.

No obstante, para nosotros tú sigues aquí en nuestro corazón, Paco, Kiko, Burgui; porque aunque sabemos que tú no creías en la vida eterna, uno no muere mientras que haya gente que lo recuerde y que lo lleve en el corazón.

¡¡HASTA SIEMPRE BURGUI!!

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