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Salud Extremadura - Periódico del Servicio Extremeño de Salud Número 71 - Hemeroteca.
Junta de Extremadura - Consejería de Sanidad y Políticas Sociales

Opinión

Descansa en Paz, Marisol

24/01/2013
Elías Núñez Bazaga
Aux. Administrativo C.S. Orellana la Vieja

Hace tan sólo unos días, el 17 de este mes de Enero, se nos fue para siempre una mujer, una compañera... pero sobre todo, una gran amiga.

Y duele, y nos duele porque el destino nos la arrancó de nuestras vidas, en plena juventud. Esta vida que tan bella es de vivir, nos arrancó esta flor y nos dejó en su lugar un aliento apagado de dolor; un lamento agónico en boca de quienes la conocímos; el suspiro de la ausencia entre quienes la quisimos, queriéndola de verdad.

Marisol se nos fue en un suspiro, en un maldito suspiro... y sin tiempo, sin poder despedirse. La muerte llegó con prisas. Nos robó lo mejor de ella: su esencia, su carisma, su bondad... y nos dejó el frio, un frio que invadió nuestros cuerpos, dejándonos gélida el alma.

Quienes la conocieron, quienes la conocimos, siempre guardaremos de ella en su recuerdo a la mujer que lo dio todo por los demás. Por sus amigos y por quienes no lo fueron, por sus compañeros, por su familia...

Se nos fue la compañera, y se nos fue la amiga... Pero en mi caso, además, se me fue mi cuñada, la madre de mis sobrinas. Y qué sobrinas...

Toda la ciudad de Jerez de los Caballeros lloró, aquel día, su pérdida. Sus compañeros del Centro de Salud, sus vecinos, sus amigos, toda su familia lloró por tan lamentable pérdida. Se ha perdido una gran compañera que dejó amigos allá donde cumplió su deber para con los demás; una mujer que empleó, que dedicó su vida a lo que realmente amaba, ayudar a los demás a recuperar su salud, a devolverlos a la vida... Y ahora, esa misma vida que dió a los demás, se le marchó escurriéndosele entre los dedos; la abandonó para siempre. Bueno, para siempre no, pues su vida permanecerá eterna en nuestros corazones, en el corazón de aquellos que, un día, supimos amarla. En el corazón de aquellos que un día lloramos su muerte.

Se fue la esposa y, sobre todo, se fue la madre. La madre ejemplar que antepuso el amor a sus hijas, a su esposo, ante cualquier circunstancia.

Es dificil escribir al tiempo que se piensa qué decir... Y lo hago con lágrimas en los ojos, pues no puede ser de otra manera. Fueron muchas las imágenes que presencié aquel día, muchas... creedme. Ese día, y por segunda vez en mi vida, le vi el rostro al dolor.

Marisol, allá donde estés, cuida de todos aquellos que te quisieron, de todo aquel que te amó, y supo amarte.

La vida se nos llevó tu latido, tus ojos, tu mirada y tu sonrisa; tu apoyo incondicional cuando fue necesario. Pero nos dejas dos soles, dos princesas que valen tanto como tú. Ellas han sufrido, han sabido sufrir la dureza de la vida, de esta vida que dicen es tan bonita de vivir, tan marvillosa...

No caerás en el olvido, ni caerá en el olvido todo lo vivido a tu lado.

Mari Sol, descansa en Paz.

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