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Salud Extremadura - Periódico del Servicio Extremeño de Salud Número 71 - Hemeroteca.
Junta de Extremadura - Consejería de Sanidad y Políticas Sociales

Opinión

Trasplantar sentimientos

07/10/2011
Elías Núñez Bazaga
Aux. administrativo C.S. Orellana la Vieja

¿Nos hemos preguntado alguna vez si podemos transplantar los sentimientos? ¿Qué sucedería si esto fuera posible? ¿Seríamos nosotros mismos, o perderíamos algo de nuestro ser?

Pues bien, parece ser que esto, en cierta medida, es posible, o puede serlo. Cuando sufrimos mal de amores, decimos que tenemos el corazón jodido; cuando ante una elección no sabemos qué elegir por no dañar a la otra parte, decimos tener el corazón partio; llamamos corazón a quien queremos con locura; y si nuestra pareja nos deja, nos abandona, decimos que nos han roto el corazón. Cuando alguien es bueno se dice que tiene un gran corazón, o que es todo corazón, y así mismo, cuando una persona no tiene escrúpulos y actúa con maldad, decimos que no tiene corazón...

El corazón siempre ha estado unido a las emociones, a los sentimientos, y si este órgano puede trasplantarse... puede hacerse igual con los sentimientos?

El pasado día 28 de septiembre escuché en una emisora de radio una noticia que me sorprendió. Hablaba sobre el trasplante de emociones y sentimientos.

La noticia hablaba sobre los cambios experimentados por un individuo trasplantado de corazón, cambios que habían afectado a sus gustos, sentimientos y sociabilidad del individuo. A raiz del trasplante, esta persona en cuestión experimentó nuevas inquietudes: cambió su forma de vestir, el gusto por ciertas comidas y sus modos de actuar en sociedad. Estos cambios tan pronunciados fueron expuestos por la familia al equipo médico que atendió al individuo durante una de las revisiones que había de pasar, así como al equipo de psicólogos del mismo.

Tanto interés causó (no sé si ésto es posible, al menos en EEUU se hizo), que un equipo de investigación médica se entrevistó, sin dar pistas, con la familia del donante para averiguar como era su vida, sus gustos, etc.... Tras la investigación se cotejaron datos, y se vio que los gustos y caprichos (incluso los adictivos) del donante, habían pasado al receptor.

Parece ser, según concluye el estudio realizado, que con ocasión del trasplante de corazón además del órgano en sí, se trasplantan al mismo tiempo las emociones y sentimientos del mismo. El motivo, según dicho estudio, parece ser que en el momento de trasplantarse el órgano, de ponerlo en funcionamiento, las ondas electromagnéticas que emite el corazón implantado, y que pertenecen al donante, se activan llegando al cerebro del receptor instalándose en él, motivo por el cual, el receptor no sólo recibe el corazón, sino también los sentimientos y emociones del mismo.

Yo, que soy un profano en la materia, y teniendo siempre en cuenta mi ignorancia sobre el tema, me puse a pensar en los hechos que se relataban. Mis pensamientos me llevaron a creer que, según esto, un individuo podría dar un giro de 180 grados ante sí mismo, y ante la sociedad. Una persona buena podría convertirse en mala persona; podría llegar a sentir odio hacia los demás, o pánicos a ciertas experiencias; llegar incluso a romper con su pareja al cambiar la percepción que se tiene de ella y que ahora no comparte tu cerebro. Y tantas y tantas cosas más que se me vienen a la mente...

Todas estas ideas generaron en mi un gran escepticismo. Nunca me paré a pensar en este tema, en si pudiera ser posible... y después de debatirlo mucho en mis ratos de soledad, llegué a la conclusíon de que hoy sólo existe el trasplante físico y químico, y que para el trasplante psíquico aún nos queda mucho trecho por recorrer.

Como siempre, sólo es un simple comentario.  

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