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Salud Extremadura - Periódico del Servicio Extremeño de Salud Número 71 - Hemeroteca.
Junta de Extremadura - Consejería de Sanidad y Políticas Sociales

Opinión

Trabajo en equipo: esa asignatura pendiente

14/09/2011
Mª Carmen Gómez González y Luís Carlos Fernández Lisón
Coordinadora Médico de Medicina Preventiva y Jefe de Sección de Farmacia Hospitalaria del complejo hospitalario de Cáceres

El trabajo en equipo constituye una herramienta de fácil teoría y sin embargo de difícil puesta en practica, porque la capacidad de trabajo en equipo se aprenhende y forma parte de nuestra personalidad a lo largo de la vida, proyectándose en la interacción que somos capaces de desarrollar con los demás. Tiene mucho que ver con nuestra capacidad de comunicarnos y de empatizar. El trabajo en equipo constituye la clave del éxito para alcanzar los objetivos marcados y esto no se le escapa a ningún sector, incluido el sanitario.

Sin embargo, es frecuente en el mundo sanitario público, y quizás más acentuado en el hospitalario, encontrarnos servicios clínicos cuya forma de trabajar es inconexa y donde cada uno tira por donde puede (y quiere). Es acentuado en el mundo hospitalario porque aquí nos encontramos de vez en cuando con egos superlativos y si el compañero dice "digo", yo digo "diego" porque estoy mas preparado y sé mas que el. Seguro que se nos ocurren muchos ejemplos de servicios y equipos, ustedes también tendrán alguno en el mundillo sanitario, ya sea hospitalario o no.

Todas estas actitudes individuales y "ego-istas" estarían muy bien si estuviésemos hablando de fútbol o de qué opina de la última canción de U2, o de la última película de Amenabar, pero no parece que esté tan bien cuando hablamos de pacientes y compañeros de profesión.

Hablar de causas es hacer un ejercicio de análisis y poner en marcha nuestra capacidad autocrítica, miremos nuestro trabajo diario y descubriremos planificación incorrecta, desmotivación, negativismo, egoísmo, desconfianza, objetivos no claros, clima de trabajo no adecuado… y un sinfín de cosas más, pero al fin y al cabo no hay barreras infranqueables y son posibles (y deseables) de superar si todos pusiéramos un poco de nuestra parte.

Las consecuencias pueden ser devastadoras, para el paciente, porque aumentamos el riesgo de errores en la atención a todos los niveles, para nosotros, porque podemos acabar en una situación de “quemazón y cabreo” y para el sistema, y esto los gestores lo deberían saber ver, porque al fin al cabo los profesionales somos los gestores de los recursos.

Reflexionemos sobre dos elementos claves al respecto: el primero, cómo se forman los equipos. A veces estos surgen de forma natural en momentos determinados, para tareas concretas o por afinidades diversas y cada uno según su personalidad se va integrando y asumiendo un papel dentro del mismo, pero otras muchas veces “caemos en un equipo” al cual nos vemos obligados a adaptarnos.

Para que esa adaptación sea exitosa hemos de valorar claramente las potencialidades y limitaciones de los demás y las nuestras propias, definiendo claramente nuestro rol. Probablemente fluyamos sin gran esfuerzo en los primeros y tengamos que sortear muchos obstáculos en los segundos.

El segundo elemento es el objetivo u objetivos que tenga el equipo, los cuales deben ser aceptados e interiorizados por todos, para que cada uno de nosotros valoremos a los demás, nos valoremos, y nos sintamos valorados como importantes. Es decir, la dinámica del propio equipo nos debe retroalimentar y motivar. Esto constituirá un equipo sinérgico y competitivo con capacidad para construir y aceptar sus retos.

No es que vayamos a dar un giro de 360º a esto, pero si intentásemos consensuar nuestra actividad, escuchar de vez en cuando a alguien mas que a nosotros, respetar las decisiones acordadas e intentar tender un brazo en vez de poner zancadillas, quizás todo sea mas fácil para todos.

A lo mejor lo de trabajar en equipo se debería impartir como asignatura troncal en las facultades de carreras sanitarias, a lo mejor las diversas instituciones deberían prestar mas atención al asunto, es la base de las mejores empresas y de los mejores equipos de cualquier deporte, eso a nadie se le escapa.

Pero claro, no todo es negro, del mismo modo existen grandes servicios que "funcionan" en todos los aspectos debido a la cohesión del grupo y el sentido de trabajo en equipo y a ellos debemos dirigir nuestra mirada, con una cierta admiración.

La tarea no es fácil y a veces la propia institución la dificulta, porque no facilita la organización ni los recursos para funcionar como nosotros queremos, pero no lo olvidemos, el valor motivacional más importante somos siempre nosotros mismos.

Debemos recordar también que no hay equipos perfectos y que no tirar la toalla en el día a día, es siempre un ejercicio de madurez. Aunque nos cueste, aparquemos nuestro egocentrismo y démosle una oportunidad al trabajo en equipo, el paciente nos lo agradecerá, y que sepamos que si estamos aquí es por él.

 

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