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Salud Extremadura - Periódico del Servicio Extremeño de Salud Número 71 - Hemeroteca.
Junta de Extremadura - Consejería de Sanidad y Políticas Sociales

Opinión

OPINIÓN

Vacunas: entre la prescripción, la salud pública y la responsabilidad

28/04/2017
M. Carmen Gómez González
Directora de Salud Pública del Área sanitaria Don Benito-Villanueva, médico especialista en Medicina Preventiva

M. Carmen Gómez es médico especialista en Medicina Preventiva
M. Carmen Gómez es médico especialista en Medicina Preventiva

Vacunarse es una actuación individual, preventiva, y con repercusiones sociales y responsabilidades individuales que en ningún caso pueden ser olvidadas desde la ciudadanía, desde la atención sanitaria y desde la salud pública.

Vacunar a nuestros hijos, a la población infantil, nos hace asumir la salud de otro, en el ejercicio legal y responsable del cuidado que conllevan la maternidad y la paternidad. También nos hace asumir la salud de otros al obtener el beneficio de prevención de enfermedades, ya que los microorganismos que las producen dejan de estar presentes en los reservorios y de diseminarse a los círculos de socialización más inmediatos, como son guarderías, colegios o simplemente a otros niños y adultos que son parte de nuestro círculo de relaciones.

Es decir, en caso de no vacunar, hacemos asumir a nuestros hijos el papel de transmisores y diseminadores de enfermedades prevenibles por vacunas, que pueden causar brotes y muertes innecesarias.

Prescribir vacunas para todas aquellas enfermedades inmunoprevenibles que son más frecuentes en determinados tipos de pacientes es un reto que nos exige una reflexión a todos los médicos del ámbito de la medicina de familia y de otros especialistas del ámbito hospitalario.

Pacientes con determinadas enfermedades que condicionan leves déficits inmunitarios a tener en cuenta, como diabetes, enfermedad pulmonar, enfermedad cardiaca, patología hepática, celiaquía, son candidatos a ser valorados para recibir el beneficio de ser inmunizados con las vacunas adecuadas y recomendadas para cada caso.

Pacientes con enfermedades que alteran el normal funcionamiento de la inmunidad, tanto por la propia enfermedad como por las medicaciones indicadas en las terapias anticancerosas, medicamentos biológicos para las artritis o enfermedades intestinales autoinmunes, deben recibir la prescripción de sus protocolos vacunales específicos, que los ayudarán a prevenir de forma duradera enfermedades como neumonía, meningitis, etc.

UN EJERCICIO DE RESPONSABILIDAD

Vacunar a convivientes de pacientes con cáncer, trasplante, o con inmunosupresión medicamentosa para protegerles, también es un ejercicio de responsabilidad en la prescripción vacunal.

No nos olvidemos de los pacientes institucionalizados, en los que la prevención de enfermedades como la gripe o la hepatitis, entre otras, es fundamental; de los jóvenes o adultos con prácticas de riesgo, del alcoholismo, del tabaquismo, etc. Actualmente es una prioridad también vacunar a los viajeros internacionales, de corta estancia turística o de larga estancia profesional, una actividad cada vez más frecuente que supone una demanda vacunal creciente.

No nos olvidemos de profesores, cuidadores, responsables de guarderías, profesionales sanitarios, con riesgo de enfermar ellos mismos y con riesgo de transmitir enfermedades a niños, adultos, enfermos o ancianos de cuyos cuidados o curación paradójicamente son responsables.

Y finalmente, debe ser objetivo de estrategias de captación para la inmunización toda la población adulta sana, que enferma de tétanos, de tosferina, de parotiditis o de varicela, entre otras, porque no se vacunaron de forma completa y con el número de dosis adecuadas, o porque la disminución natural de anticuerpos protectores con el paso del tiempo les convierte en susceptibles, o porque con la edad nuestra inmunidad sufre también un proceso de envejecimiento,

Son muchas las circunstancias y las estrategias de vacunación. Unas están dirigidas a la infancia y se gestionan a través de los calendarios vacunales que se emiten y actualizan por los responsables de salud pública de las consejerías competentes. Otras están dirigidas a colectivos de riesgo, a pacientes de riesgo y a personas que puedan suponer un riesgo para los demás, y se gestionan a través de servicios especializados y de una adecuada coordinación con los médicos de familia.

Son estos los que están en contacto continuo con sus pacientes y se constituyen en referentes de la salud para ellos. Sus consejos, prescripciones, información, formación y su ayuda a la toma de decisiones del propio paciente es fundamental en la adopción de prácticas preventivas como la inmunización.

La salud pública, entendida la salud como un derecho universal, un recurso esencial para la vida diaria y un objetivo social compartido, como la ha definido recientemente la Organización Mundial de la Salud, a través de la Declaración de Shanghai sobre la promoción de la salud en la Agenda 2030, debe seguir luchando en todas aquellas áreas de promoción de la salud, para que los ciudadanos tomen decisiones adecuadas sobre su salud, en aras de un sistema sanitario comprometido con la prevención.

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